Después de una larga ausencia en el blog, seguramente ocasionada por la seguidilla de decepciones del equipo en el campo de juego, lo mejor sería cerrar el año con un balance de lo ocurrido para saber como se va a encarar el próximo año.
Quizás por un desorden propio, quizás por la llegada del calor, gran enemigo del estado físico del equipo, quizás por una sucesión de buenos equipos que se nos pararon en frente o, simplemente, por un poco de todo lo mencionado, en el último tramo del Torneo Clausura 2010 el equipo demostró poco y nada y fue ampliamente superado en los partidos. De la mano de los malos resultados, como sucede en cualquier grupo que no alcanza las expectativas, comenzaron los roces y los reproches, tanto en el ámbito futbolístico como en lo respectivo a lo que sucede antes y después de cada partido.
La sucesión de pobres actuaciones y amplias victorias de los rivales hizo que el equipo comenzara a cuestionar sus propias bases futbolísticas, tanto en lo táctico como en lo estratégico. Cuando los mismos “errores casuales” comienzan a repetirse partido tras partido es inevitable pensar que hay algo que debe cambiar, no porque nunca haya funcionado bien, sino porque la evolución de un equipo no se da de casualidad, los cambios deben pensarse con un objetivo claro.
Como problema fundamental en lo respectivo al estilo de juego fue la dificultad que tuvo el equipo a la hora de elaborar una jugada sin recurrir al pelotazo y/o al contraataque. La defensa se veía asediada cada vez que quería hacer circular la pelota, el medio campo no se entendía y permanentemente chocaba contra los rivales y el ataque llegaba al arco rival sin fuerza ni claridad. Cuando estas cosas suceden frente a un equipo que tiene una buena distribución de pelota (como muchos de los que enfrentamos) es inevitable que el resultado termine siempre con una amplia diferencia en contra de los Fakires.
Estando a dos partidos del final del Campeonato y con un ascenso matemáticamente imposible el equipo decidió abrirse a nuevas posibilidades y probar cosas nuevas. El cambio que se decidió fue propuesto por Nico (por más que sea el autor me voy a mencionar en tercera persona a riesgo de ser acusado de asemejarme a Juan Román), argumentando que lo que le faltaba al mediocampo era una distribución más paciente y a la vez mas simple de la pelota. Más paciente en el sentido de no mirar sólo para adelante y ser capaz de comenzar la jugada de nuevo volviendo a jugar con los defensores; y más simple en el sentido de tocar permanentemente para no complicar la jugada intentando siempre pases quirúrgicos y/o jugadas Maradoneanas que terminen en nada. Nuestro capitán se postuló como candidato a ser ese distribuidor en el mediocampo, por considerar que entre sus defectos como jugador, ser vueltero y morfón no eran los que lo caracterizaban.
El primer partido en el que se intentó este cambio no se logró mejorar el resultado, sino todo lo contrario. Pero la goleada en contra no hizo que el equipo perdiera la calma y en el último partido del campeonato, frente a Hoy La Ponés (equipo que ya nos había ganado con claridad), pudo verse un cambio de aire en el juego de los Fakires. Sin ser una actuación brillante pudieron verse avances a la hora de construir las jugadas desde abajo, seguramente también con la ayuda anímica que causa la tranquilidad de no estar jugando por nada. Sin embargo, el empate logrado frente a un equipo que necesitaba ganar o ganar, mostrando una idea de juego que hacía mucho que no nos caracterizaba, nos llevó a terminar el año con una vista algo más optimista en cuanto a lo que nos espera en el 2011: El Torneo de Verano.
Muy ueno nico!...Veremos nomas como funciona esto dentro de un mes. Lo q nos va a costar empezar d nuevo en febrero no tiene nombre.
ResponderBorrarFeliz navidad gente!